Con el rojo pretenden tapar ineficacia

Nicolás Juárez Caraveo

Es más fácil culpar al ciudadano que enfrentar el problema, es así como se decidió que Chihuahua de nuevo entrará al color rojo en el semáforo epidemiológico y con ello intentar mandar a la población al confinamiento, porque simplemente no han podido con el virus.

No se puede hablar hoy que la contingencia los agarró desprevenidos: han tenido casi un año para prepararse, y hoy salen con que no hay más espacios, que el personal médico está cansado y que todo es por culpa de los “irresponsables” ciudadanos… una excusa perversa cuando se ocultan los números y la eficiencia de su “atención”, porque recursos han manejado a su antojo y sin dar cuentas.

Es cierto, la “nueva normalidad” de la que todos hablan demanda una participación y conciencia de toda la población, pero la autoridad no debe ni puede excusarse de esa supuesta irresponsabilidad social, porque lo quiera o no, esa autoridad, tanto del ámbito federal, estatal o municipal, sí está obligada a prestar los servicios de salud necesarios para la población.

Es entendible que una gran parte de la población avale y hasta apoye estas medidas, porque han padecido de cerca los efectos de esta pandemia con la pérdida de sus seres queridos; pero hasta ahora no he escuchado de parte de nadie que esté agradecido por la atención efectiva y a tiempo de las autoridades, todas las historias son de desesperación, de impotencia, de rabia.

Pero vale la pena ver aunque sea de manera superficial cómo se han preparado las instituciones para atender este grave problema: en el estado habemos más de 3 millones y medio de habitantes, y la institución médica más grande, el Instituto Mexicano del Seguro Social sólo cuenta con ¡699 camas!, así como lo leyó, es decir sólo podría atender al 0.01% de la población.

La clínica del ISSSTE Lázaro Cárdenas en la ciudad de Chihuahua, el hospital más grande para la atención de miles de trabajadores del gobierno federal, sólo cuenta con DIEZ camas, algo insignificante para la magnitud del problema.

Y no se diga el gobierno estatal, que se encuentra enlodado sin salida en un grave problema presupuestal en el que simplemente ya no tiene dinero, y a pesar de la libertad que le dieron los diputados para la aplicación del presupuesto en el área de salud, no ha rendido cuentas, sólo dice que ya no tiene.

Que el personal de salud está cansando dice el secretario de Salud Eduardo Fernández, claro que sí, pero porque no se ha contratado más personal ni se le da opciones de descanso a quienes están enfrentando el problema arriesgando su propia vida.

Si gran parte del aparato de gobierno estatal, incluido todo el sector educativo más de la mitad del año han estado laborando desde sus casas, ¿dónde están los recursos que estaban programados para su operación?, pero es más fácil encerrar a las familias, a ver cómo le hacen para llevar el sustento a sus casas.

Pero la culpa la tiene la población por viajar más de dos integrantes de una familia en un vehículo, que incongruencia cuando se les pide que no salgan de sus casas y ahí sí están todos confinados, por lo que no puede entenderse más que como una simple forma de recaudación.

La culpa la tiene el padre o madre de familia que a diario debe salir a la calle a buscar el sustento para los suyos, que tal vez aguantó los dos primeros meses de la pandemia, pero hoy no hay forma de mantenerse.

Los grillos podrán decir que lo bueno es que ya reapareció Javier Corral en el tema de la pandemia, y que se acordó que ha enlutado a miles de hogares y golpeado la economía familiar.

Cierto es que la pelea mediática con el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) lo alejó del grave problema que existe, donde ahora sí literalmente, la gente se está muriendo en las calles, sin la atención médica.

Por primera vez en todo el año se vio al supuesto Consejo Estatal de Salud, y colocó de manera estratégica y anticipando por unas horas el golpe político del gobierno federal a Chihuahua nuevamente en semáforo rojo, pero nunca se habló de alguna acción concreta de la autoridad, todo la culpa de la población.

En serio, ¿la autoridad cuenta con información suficiente para decir que la fuente de los contagios son las reuniones familiares?, por favor, por qué no informan cuántas auditorías o verificaciones han realizado en los centros laborales, desde oficinas de gobierno hasta maquiladoras, que ahí debería haber un control más estricto, y no lo hacen porque simplemente no lo han hecho, no les importa.

La autoridad de salud en el estado mejor debería reconocer que no puede con el problema, que está superada, que ha fallado en sus políticas públicas en esta materia y pedir perdón a todas aquellas familias que han perdido un ser querido, y que sea la población quien los juzgue, y ellos sí, enfrentar su responsabilidad.

Mi más sincero pésame a quien ha perdido un ser querido en esta pandemia.