Sigue abierta herida chilena; mañana, un año del estallido social

El 21 de octubre de 2019, Catalina Muñoz pasó siete horas incomunicada después de que Carabineros de Chile la detuvieron en una protesta pacífica contra el gobierno de Sebastián Piñera. Hoy, la joven aún recuerda el episodio, la rabia de los agentes, la tortura sicológica y las agresiones.

Fue una sensación de impotencia. Creo que fue un matonaje sicológico, jamás me golpearon, ni ejercieron violencia física contra mí, pero el ambiente estaba lleno de amenazas. Estaba sola en un retén de fuerzas especiales, diez personas con armaduras, pistolas, graluma (macana) entre nueve hombres y una mujer, todos estaban armados”, detalló en entrevista con Excélsior desde el país sudamericano.

La estudiante fue una de las 10 mil 365 personas detenidas durante los meses de movilización, mientras que tres mil 765 resultaron lesionadas y 36 murieron, de acuerdo con el conteo del Instituto Nacional de Derechos Humanos.

Después de las movilizaciones de las que mañana se conmemora el primer aniversario, el presidente declaró estado de emergencia.

Durante la contención de las protestas, con la respuesta de Carabineros de Chile, hubo 445 personas con lesiones oculares que permanecen actualmente.

La población salió a las calles luego de que el Ejecutivo anunció un aumento al precio del transporte público.

Sin embargo, ése fue un motivo que dejó ver el enojo acumulado del primer país que adoptó el modelo neoliberal.

Para el politólogo latinoamericanista, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de la UNAM, Nayar López Castellanos, las protestas fueron la respuesta a un rechazo por políticas económicas que implican “el estrangulamiento social”.

El experto agregó que el país mantiene una estructura institucional heredada de la dictadura de Augusto Pinochet, cuyo gobierno terminó en 1990.

No obstante, detalló, la percepción social es el hartazgo de un gobierno creado bajo dictadura.